Castillo de Puente del Congosto, una Fortaleza llena de historia para una celebración diferente.

Construcción imponente, el castillo de Puente del Congosto es una fortaleza llena de historia que conserva aún hoy gran parte de todos sus elementos en muy buen estado, y que ha sido completamente restaurado, disponiendo de salones, museos y otras dependencias visitables.
Celebrar el cóctel de bienvenida entre las almenas de las terrazas, disfrutar del banquete y fiesta en el patio de armas del castillo o salones del restaurante, entre velas y antorchas, pasear por los museos, por las estancias o subir la emblemática escalera de caracol, harán que su celebración sea única en un marco de singular belleza arquitectónica y natural.

HISTORIA DEL CASTILLO

El castillo-fortaleza de Puente del Congosto está emplazado en el municipio salmantino del mismo nombre, al margen izquierdo del río Tormes, defendiendo el paso por el puente medieval que dio nombre al pueblo. Estas tierras ya estuvieron habitadas desde tiempos prehistóricos, especialmente el cercano cerro del Berrueco, imponente promontorio granítico que dio cobijo a infinidad de poblaciones primitivas, desde el paleolítico superior hasta la romanización, razón por la que es considerado la más importante estación arqueológica de la provincia salmantina. El nacimiento de la aldea de Puente del Congosto se remonta a los últimos años del siglo XI, una vez reconquistada definitivamente la ciudad de Ávila a los sarracenos. Estas tierras se integraron desde un primer momento en el alfoz o espacio territorial abulense, y fue el noble francés Raimundo de Borgoña el encargado de su repoblación con gentes venidas del norte de Castilla. Por entonces se construiría algún baluarte o torre defensiva que diese cobijo a los habitantes ante situaciones de peligro. En 1442, el monarca trastámara Juan II decide recompensar al caballero abulense Gil González Dávila por los muchos y buenos servicios prestados a la corona, y es por ello que segrega a Puente del Congosto de la jurisdicción de Ávila, la eleva a la categoría de villa, y luego se la cede en señorío junto a la contigua aldea de Cespedosa. Fue Gil González quien inició la construcción de la actual fortaleza, siendo acabada por su viuda, doña Aldonza de Guzmán, hija de Luis González de Guzmán, maestre de la poderosa orden religiosa y militar de Calatrava. A la muerte de ésta, en 1479, se producen agrias disputas entre dos de sus hijos, Juan Dávila y Luis de Guzmán, por apropiarse de la herencia, especialmente del señorío congosteño, codiciado por las sustanciosas rentas que generaba. Los Reyes Católicos se ven obligados a intervenir, y finalmente determinan que Juan Dávila se quede con Cespedosa, pasando la villa y fortaleza del Congosto a manos de Luis de Guzmán, comendador de la orden militar de Calatrava. Éste murió en 1495 sin sucesión, por lo que todos sus bienes, incluido el señorío de esta villa con su fortaleza, se integraron en el patrimonio de la mencionada orden, de la cual, pocos años antes, los Reyes Católicos habían logrado obtener su administración perpetua. En nombre de los monarcas quedó como gobernador de la villa el caballero calatravo Pedro de Torres, a quien le tocó defender la fortaleza de las embestidas de los comuneros de Castilla. Muerto aquél en 1531, quedó como gobernador del estado señorial su hijo, Antonio de Torres. En 1539, el emperador Carlos V desmembró de la orden de Calatrava la villa del Congosto, y la enajenó en favor de Fernando Álvarez de Toledo, el Gran Duque de Alba, con el fin de allegar fondos para costear sus costosas campañas bélicas contra los otomanos. Al igual que hasta entonces hicieran los reyes, los sucesivos duques de Alba nombraron sucesivos gobernadores para administrar el señorío congosteño, los cuales residíeron en el castillo hasta que en el siglo XVII las deficientes condiciones de habitabilidad del edificio, así como la conveniencia de centralizar la gestión económica de las vastas posesiones patrimoniales del ducado, propiciaron que la administración de nuestro señorío se llevase a cabo desde Alba de Tormes, epicentro de la casa de Alba, quedando desde entonces deshabitada la fortificación. Los mayores destrozos los sufrió el castillo entre los años 1809 y 1813, durante la guerra de la Independencia, cuando el recinto albergó a un destacamento de tropas francesas denominado "Royal Extranjero", encuadrado en la división del general napoleónico Leopoldo José Sigiberto Hugo, padre del célebre escritor Víctor Hugo. Por aquel entonces fueron suprimidos en nuestro país, por las cortes liberales de Cádiz, los señoríos de todo tipo, aunque la casa ducal de Alba siguió conservando en propiedad, en nuestro pueblo, numerosas fincas rústicas, que poco a poco iría enajenando, así como el castillo y el derecho señorial del pontazgo, exacción económica por el paso de personas, mercancías y ganado a través del puente medieval. El cobro del pontazgo era arrendado anualmente mediante subasta a quien más pujase por él, hasta que quedó definitivamente extinguido en 1881, año en que entró en servicio el puente nuevo sobre el río Tormes. Fue entonces cuando la casa de Alba perdió todo interés por la posesión del castillo, que fue vendido por el 14º duque, don Carlos María Isabel Stuart y Portocarrero, al último pontazguero, Miguel Blázquez Martín, natural y vecino del pueblo. El inmueble pasó generación tras generación a sus sucesivos herederos hasta que en 1980 fue adquirido por sus actuales propietarios, quienes han llevado a cabo en él, desde entonces, una importante labor de restauración gracias a lo cual presenta en la actualidad un excelente estado de conservación.

DESCRIPCIÓN DE LA FORTALEZA

El castillo de Puente del Congosto fue construido a mediados del siglo XV, durante el reinado de los dos últimos monarcas trastámara: Juan II y Enrique IV. Guarda muchas similitudes arquitectónicas con otras edificaciones castrenses coetáneas de la provincia de Ávila.
Para mejor entender su estructura, hemos de señalar que su finalidad en el momento de su construcción fue básicamente defensiva, de modo que a diferencia de otros castillos-palacios, de uso básicamente residencial, que ya por entonces comenzaban a construirse en Castilla, el nuestro es todavía un auténtico castillo-fortaleza cuyo objeto fundamental era salvaguardar las posesiones señoriales de su propietario, así como controlar el estratégico paso por el puente sobre el río Tormes.
Su planta, perfilada por la muralla perimetral, es de un hexágono irregular. Puede recorrerse, en su parte alta, en su práctica totalidad, por un camino de ronda.
La entrada actual al recinto da acceso directo a un espacioso patio de armas al aire libre, totalmente solado con lanchas de granito, ideal para la celebración de banquetes de boda y otros eventos, con capacidad para más de 300 personas.
Delimita este patio de armas con diversas estancias que albergan varios museos con multitud de curiosos utensilios que hasta no hace muchos años eran utilizados en profesiones varias tales como agricultura, ganadería, carpintería, herrería o peluquería, así como dos dormitorios antiguos completamente amueblados, de estilo clásico. Asimismo, pueden contemplarse bajo estas dependencias varios ejemplares de carros típicos de la comarca, algunos de ellos muy vistosamente decorados.
Un grueso muro separa el patio de armas del resto de la fortificación, formada básicamente por un gran torreón o alcázar de planta rectangular, al cual se adosa otro de igual altura en forma de D, construido años más tarde que aquél. El acceso al alcázar se efectúa desde otro patio enlanchado, bajo el cual existe un magnífico aljibe o depósito de agua subterráneo en perfecto estado de conservación.
El alcázar se divide en cuatro pisos. El más bajo fue en su día almacén de víveres, y en la actualidad alberga amplios aseos para el público. El siguiente piso, al que se accede desde el patio del aljibe, es una espaciosa nave diáfana, con un imponente techo de bóveda de ladrillo, que originariamente haría las veces de cuerpo de guardia o salón de recepción para visitantes de relevancia. De una de las esquinas de este piso arranca una magnífica escalera de caracol de 90 peldaños, toda ella construida en granito, por la cual se sube a los restantes pisos, hasta llegar a la azotea. El piso tercero fue en su día la vivienda principal del señor, y actualmente está completamente amueblado. Se abren en el muro este de esta dependencia dos balcones con sus poyos y preciosas ventanas de granito ajimezadas, sin duda las más artísticas y emblemáticas del castillo. Esta tercera planta se comunica con dos encantadores dormitorios redondos, igualmente amueblados, ubicados en la ya mencionada torre en forma de D. La cuarta planta del alcázar es completamente diáfana. Su techo lo forma otra enorme bóveda de cañón de ladrillos, similar a la de la primera planta. Tres amplios ventanales se abren en sendos muros de esta estancia, aportando gran luminosidad a la misma.
Finalmente desemboca la escalera de caracol en la azotea de la fortificación, formada por dos amplias terrazas, desde las que se avista una amplia panorámica tanto del pueblo como de la extensas estribaciones y cumbres de las sierras de Gredos y Béjar.
Desde la azotea del alcázar puede descenderse a otras dos habitaciones redondas de la torre en forma de D, actualmente sin uso definido, que en su día sirvieron de calabozo o presidio, como así atestiguan los archivos históricos.

El edificio se encuentra en la actualidad restaurado en su práctica totalidad, y todas sus dependencias disponen de suministro eléctrico. Existe igualmente agua corriente, con cuatro aseos para el público.

Todo este conjunto, excepto las dependencias de uso privado, se pone a disposición de las personas interesadas en celebrar su evento en él.

SALÓN DE EVENTOS "EL COMENDADOR"

Junto al castillo, recientemente ha sido construido un espléndido salón para grandes celebraciones. Se trata de un gran casón rectangular de dos plantas, perfectamente integrado en la arquitectura del pueblo, con sus cuatro fachadas de mampostería de piedra de granito local. La planta baja alberga las cocinas, aseos y comedor-restaurante, mientras que la superior es ocupada en su práctica totalidad por un gran salón diáfano, destinado a banquetes de eventos familiares y empresariales. Se abren en la fachada principal de este salón dos ventanas laterales y cinco grandes balcones que aportan gran luminosidad a la estancia, a la vez que ofrecen espléndidas vistas tanto al castillo como al río Tormes, el cual es especialmente atractivo en épocas de crecidas. Los interesados pueden celebrar su evento tanto en las dependencias de este restaurante como en el patio de armas del castillo, o simultanear ambos espacios, departiendo, por ejemplo, el cóctel y el banquete en el recinto fortificado, y el baile en el salón principal del restaurante.

BANQUETES DE BODA

El servicio de restauración del castillo de Puente del Congosto está a cargo del prestigioso hotel Oasis Horus Salamanca, de 4 estrellas, que lleva a cabo la gestión del protocolo de eventos y elaboración de los menús en las espléndidas instalaciones de cocina del restaurante del castillo. Los menús de referencia pueden consultarse en la siguiente página web: http://www.horuschic.com/. El personal de este hotel ha acumulado con el paso de los años una reconocida experiencia en el sector de la restauración, que le ha permitido convertirse en la actualidad en uno de los más afamados proveedores de alta cocina de toda la provincia de Salamanca.
Las opciones de banquete son:
Bodas:
- Cóctel en las terrazas o patio de armas del castillo.
- Comida/cena y fiesta posterior en el patio de armas del castillo o en los salones del restaurante, según preferencias.
- Decoración con antorchas y terracotas iluminadas.
Otros eventos (Bautizos, comuniones, celebraciones, aniversarios, etc.):
- En el patio de armas, salón de la planta baja del castillo o restaurante.

IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN

La iglesia parroquial de Puente del Congosto, consagrada a Nuestra Señora de la Asunción, es un magnífico edificio construido en el siglo XII y reconstruido en el XVI bajo estilo gótico, formado por tres naves e igual número de capillas en la cabecera. Cabe resaltar de su interior las bóvedas de crucería del altar mayor y la capilla de un lateral, ambas del siglo XVI, así como el retablo central, del siglo XVII y estilo plateresco, que preside la capilla mayor, revestido con láminas de papel de oro pegadas, llamadas "panes de oro". Algo posteriores, del siglo XVIII, son los retablos de otros cuatro altares laterales, de estilo barroco, así como el órgano, de gran tamaño, situado en el coro. Además de los referidos, existen otros dos altares más modernos. La iglesia conserva igualmente un valioso cancel de madera tallada de nogal, así como interesantes objetos de orfebrería, escultura y ropas eclesiásticas. En la sacristía, cuyo techo es muy llamativo, hay otro vistoso mueble, también de madera de nogal. En cuanto al exterior del templo, no desmerece en absoluto de su interior. Destacamos su artística portada, toda ella de granito de la zona, con tres llamativos arcos de piedra de cantería.

CONOCER LOS ALREDEDORES

El castillo se emplaza en una pintoresca comarca de transición entre las agrestes sierras de Gredos y Béjar y las fértiles y más llanas tierras cerealistas del partido de Alba de Tormes.
El propio pueblo del Congosto nos ofrece un singular atractivo turístico. Merece la pena visitar la iglesia parroquial, algunas de sus edificiaciones civiles típicamente serranas, o transitar por cualquiera de sus dos magníficos puentes de piedra, desde los cuales se ofrece una inigualable visión del cauce del río, singularmente atractivo a su paso por el pueblo, pues discurre encajonado entre impresionantes moles de piedra que han sido pacientemente horadadas por la acción del agua durante millones de años. Especialmente sobrecogedor es contemplar el impetuoso paso de las aguas en épocas de crecidas, sobre todo en invierno y primavera, tras días de fuertes lluvias en lo alto de la sierra.
Los amantes de la arqueología pueden evocar tiempos pasados dándose un paseo por las rocosas laderas del cerro del Berrueco, desde cuya cumbre puede divisarse un vasto horizonte que en días claros alcanza hasta la ciudad de Salamanca. Sucesivas poblaciones del paleolítico superior, neolítico, calcolítico, Primera y Segunda Edad del Hierro, e incluso visigodos, habitaron diversos parajes del mismo o sus estribaciones. De todos ellos, fueron sus más emblemáticos moradores los vettones, pueblo perteneciente cronológicamente al Hierro II, que tuvo precisamente en nuestras tierras el epicentro de su área de expansión peninsular. Hoy no queda ningún vestigio superficial de estas poblaciones, solamente multitud de pedazos de cerámica dispersos por doquier, como evidencia incontestable de lo que un día debió de constituir un importante lugar de asentamiento humano.
Cercanos al Congosto hay multitud de lugares de interés, tanto paisajístico como cultural. Guijuelo (célebre por sus embutidos), Béjar (antiguo núcleo de fabricación textil de primer orden), Piedrahíta (cuna del Gran Duque de Alba) y El Barco de Ávila (con su majestuoso castillo de Valdecorneja), son importantes núcleos de población de la zona, todos ellos a no más de 20 km. de distancia de nuestro pueblo, que merecen la pena ser visitados.
Los paisajes más encantadores los encontraremos dirigiéndonos hacia la sierra, bien la de Gredos, bien la de Béjar. Candelario es un típico pueblo serrano enclavado en un entorno único, que ha sabido conservar su antigua arquitectura popular. El valle del Tormes nos encaminará hacia las entrañas de la sierra gredense, donde infinidad de gargantas se abren paso hasta las cumbres de sus montañas, paraíso de la cada vez menos arisca cabra montés. Y vale la pena visitar también los menos conocidos, pero igualmente encantadores pueblecitos, insertados en plena naturaleza, que jalonan las frías tierras del río Aravalle.

CÓMO LLEGAR

Tanto el castillo como el salón de eventos se emplazan dentro del casco urbano del pueblo, en su extremo noroccidental, en el margen izquierdo del río Tormes, junto al puente medieval.
La distancia desde Madrid es de unos 180 km. Para llegar desde la capital, se coge la autovía A-6 hasta la salida 81, que tomamos para cambiar a la autovía Villacastín-Ávila; llegados a las cercanías de la capital abulense, sin necesidad de entrar en ella, tomamos la carretera nacional 110 hasta llegar a Piedrahita, donde nos desviamos hacia la carretera AV-101 que nos conducirá finalmente a nuestra localidad.
La distancia desde la capital salmantina es de unos 70 km., y el acceso se hace siguiendo la Autovía de La Plata en dirección sur. Recorridos unos 49 kilómetros, y después de haber pasado Guijuelo, habremos de tomar un desvío hacia La Cabeza de Béjar. Llegamos a este pueblo y seguimos la misma carretera hasta Santibáñez, donde giraremos a la izquierda para coger la carretera SA-102 en dirección a Piedrahíta, y tras recorrer unos 8,5 km. encontraremos nuestro destino.

CONTACTAR

  • Dirección: Calle del Castillo, 14. 37745 Puente del Congosto (Salamanca)
  • Correo electrónico: carlosccs@planalfa.es
  • Teléfonos para más información del castillo: 605675847 (Luis Sánchez González)
  • Teléfonos para más información de los menús de banquetes de boda y otras celebraciones: 923201100 (Gloria Chaves. Dpto. Relaciones Públicas Hotel Oasis Horus Salamanca)

Cóctel en las terrazas